domingo, abril 05, 2009

No buscaba a nadie y te vi

Así es como ocurren las cosas. Tengo miles de fotos en mi cámara y todavía no compro el cable para poder bajarlas y verlas en tamaño enorme. Están las fotos de las vacaciones con las niñitas, de los amigurumis, del primer día de clases, y por supuesto!, del concierto de Radiohead. Y Kraftwerk.

Me recuerdo de esa canción bonita de Fito Paéz. Estoy cansada. Este fin de semana han pasado cosas extrañas para las que no estoy preparada aún. También, por primera vez en unos meses, no sentí pena, ni rabia, sino una angustia por darme cuenta de que estuve viviendo casi cinco años con alguien a quien nunca conocí, con quien no tengo nada que me una, pero q lamentablemente no podré dejar de ver porque es el papá de Oh Bebé y seguirá siendolo por siempre. Y que vivo en su casa y manejo su auto y dejé pasar mi tiempo con esa forma tonta que tenemos algunas mujeres de pensar que así es cómo debe ser el amor. Alguien a quien admiré sinceramente, de quien me orgullecí con cada uno de sus éxitos, ese alguien hoy me es tan extraño, me parece tan inconsecuente con sus afectos, hoy vive escoltado por gente a quien él dio la espalda durante mucho tiempo, hoy son su centro de gravedad. Y yo observo desde una distancia solar. Con la sensación de despertar de un largo sueño con alguien que en realidad no conozco pero que en el sueño parecía familiar.

Con ese letargo de pesadilla recién digerida, tropiezo con unos ojos cristalinos que insisten en comprobar los míos. No puedo abrirlos, sólo de reojo, casi como en un gesto de alerta, pero no de ganas. Mi tierno observante me roba una sonrisa. Y su piel huele deliciosa.


sábado, febrero 28, 2009

Aborto

¡No quiero ese hijo!, ¡No quiero hijos!, gritaba Manuel cuando supo que la mujer con quien había vivido años robando de ella sus pasiones y seguridades, había quedado embarazada. Luego de unas llamadas nerviosas, salió a reunirse con ese amigo que trabajaba en la farmacia y que le conseguiría a bajo precio unas pastillas para que ella pudiera abortar. Se tomaron unas cervezas, Manuel habló sobre su desprecio a la mujer y al hijo q había engendrado, guardó las pastillas en su chaqueta y salió a la calle sintiéndose aliviado por el futuro que no sería.

Cuando llegó a su casa encendió su radio y puso un disco, apagó las luces, se acurrucó en un sofá y se durmió deseando que el día llegara pronto para buscar a la mujer y entregarle su preciosa mercancía.

Entonces, comenzó a soñar con un feto que arañaba y rasgaba un enorme vientre, para caer al suelo y arrastrarse hasta su sofá; dificultosamente se incorporaba, mientras Manuel, aterrado ante la endemoniada visión, quedaba inmóvil sintiendo como el pequeño ser sangrante y viscoso subía por sus piernas hasta llegar a su brazo y se detenía por fin cerca de su oído para susurrarle:

-“No quiero a ese padre…”

A la mañana siguiente, la madre de Manuel lo encontró muerto, con un cuchillo abriéndole el estómago, las pastillas deshechas en su boca y ahorcado con algo parecido a un cordón umbilical.



viernes, febrero 27, 2009

Error

Cuando salí de Santiago rumbo al norte, en vez de salir de vacaciones la verdad es que huía. Quería escapar de todo lo que me atormentaba, ese hombre q con un movimiento de su dedo había modificado mi vida, dejándome sin certezas, llena de temores y dolores antiguos. Lamenté profundamente el error que cometí ese fin de año de 2003 cuando le pedí q se casara conmigo y tuviéramos la familia q él no tuvo. Lo lamenté de forma vomitiva, quise expulsar de mi vida ese día fatal en que se concretó ese futuro en falso. Me odié por haber sido tan ingenua y no haber construido sola el camino con dos hijas sin padre, por no haber tenido el valor y creer q lo mejor era unir el lazo que con cariño y paciencia se podría convertir en una familia que corriera feliz a abrir la puerta cada tarde cuando el hombre amado anunciara su llegada. Me odié por todo eso y por más.

Entonces huí, hecha vísceras, con la mente confundida y el corazón abierto. No hubo noche en que no tuviera pesadillas espantosas, porque el hombre que habíamos dejado atrás se había transformado en un monstruo, que escupía fuego y veneno con una precisión envidiable hacia mi patético y vulnerable cuerpo diminuto. Porque me volví pequeña, sin armas, sin razones, con todos los sueños quebrados y esparcidos detrás de mí.

Cada noche eran pesadillas. Las pequeñas dormían y yo buscaba sus manitas como tratando de permanecer inmune a mi subconsciente que no dejaba de recordarme que aunque estuviera a kilómetros, el infierno me esperaba indefectiblemente al regreso. Ese hombre esperaba para seguir mordisqueando lo poco que había quedado de mí y luego escupirlo y dejarlo podrir.

Tengo miedo de volver, pensaba. Decía. Pensé q esos días cansadores y divertidos en que las tres nos habíamos entrelazado en un pacto eterno me habían fortalecido. El mapa de esperanzas y proyectos se había reagrupado y las cosas parecían claras y un poco más concretas. Tenía claro que quería terminar con el error que cometí, disolver vínculos, dejar de temblar cada mañana por miedo a lo desconocido del resto del día.

Pero bastó ver en sus ojos nuevamente, esa oscuridad inmesurable, sentir esa voz inyectando su veneno en mis venas, humillando lo poco que quedaba de mí, para decaer, para deslucir, desear huir nuevamente, escapar de mi error, que se expande como una galaxia y me atrapa con una fuerza universal.

Tarde o temprano todo se paga en la vida, no es necesario morir para ir al infierno, definitivamente el infierno y sus demonios me muerden a cada segundo, me los trago en cada bocado q intento comer, los llevo en mi estómago, los dejo vivir ahí esperando que llegue el perdón, por haber creído que eso era lo correcto, por haberle pedido que caminara de mi mano y no saber como llevarlo, por haber extrañado a quien dejó una marca en mi costado (quedó su poema marcado a fuego), por haberlo dejado ir, por haber dejado de sentir pasión, por haber abierto la casa de mi madre a quien hoy se ríe de nuestros pequeños actos, quien no comprendió la inmensidad, quien no sabe de querer, quien sólo miente y humilla sin compasión, que habla de mi como si supiera, como si conociera mi alma, como si tuviera alma.

Sólo pienso en dejar de fallar, volver a resolver, tomar mi vida y dejar atrás todo este tiempo de error. Y que todo sea como siempre debió haber sido.


sábado, enero 31, 2009

Dolor

Yo y mis dolores tontos, auto inflingidos. ¿Cómo llegué a esto?, a sentirme líquida por dentro, a tener la sensación de embrión que es lentamente abortado de un vientre que no lo desea, y que luego de dejarlo caer en mil pedazos, sale a al calle como si nada, pensando en lo bien que continuará su vida sin esa carga que ya no existe, que nunca importó. Que luego vestirá un traje azul y bailará toda la noche en una fiesta infinita, mientras los pequeños bracitos se pudren en una bolsa de basura, única testigo de esa vida que nunca fue.

Hoy veo la realidad con ojos llenos de sangre. No veo claro, no tengo valor, me estoy llenando de rabia para poder sobrevivir, porque si no lo hiciera, me desvanecería como una hoja de invierno. La rabia me mantendrá alerta, me repondrá las heridas, me sanará el corazón que ahora no late porque quedó sin sangre. Acumulo rabia para poder ponerme a la altura de quien me hizo daño, para poder pensar como él, poder comprender cómo es capaz de andar por la vida sin remordimientos, cómo es capaz de reír sin pensar en las lágrimas que obligó a estallar.

Me lleno de odio tapizando mi pared con su deslealtad, viendo en sus ojos impenetrables, sintiendo su piel pegada a otra piel, su sonrisa para otra sonrisa, su gracia para otra gracia. Me descargo de cualquier amor, de ese que me hizo parir una estrella, ese q me hizo permanecer despierta hasta tarde sólo para acompañarlo con una taza de té, que me hizo recibirlo en mi casa cuando su ropa era vieja y maloliente, que lo convirtió en el centro de mi orgullo, de lo que era ser grande en la vida.

Luego, cuando el odio se seque, me levantaré, me sacudiré el barro, y celebraré una vez más a la vida y sus notas musicales.

Pero hoy, no.


jueves, enero 22, 2009

Todos los perros merecen un hogar

No se si se han fijado, pero Pedigree hizo un comercial para promover la adopción de perros abandonados. Lo que más me maravilla de ese comercial, es que cuatro de las "actrices" son perritas de nuestros refugio: Joaquina (la que sacan de la cancha de fútbol), la Evelyn (Blanca con carita negra y café y q duerme en un cartón), la Myriam (al principio y en la jaula) y la Cristina (de patas largas). La Joaqui y la Evelyn ya no están en el refu, fueron adoptadas durante este mes, pero aun están ahí la Myriam y la Cris. Al contrario de lo que la gente pueda pensar, mantener un refugio canino es costoso no solo en términos económicos, sino que también por las energías personales que se invierten en él. Cada día es una novedad, nadie quiere ser voluntario y menos los veterinarios, que son bastante mezquinos en ese sentido. Por suerte, nosotros contamos con el doctor Javier Yaconi que ha puesto toda su alma y trabajo y que realmente merece un galardón ya que durante mucho tiempo no contamos con un veterinario en el refu, y pucha que se necesita. Gracias a él logró sobrevivir mi Joaqui a un distémper que trajo cuando la rescaté en la calle y la llevamos a esterilizar. En ese momento no tenía síntomas, pero estando en el refu empezó con todo y contagió a varios perritos más. Tengo un lazo especial con esa gorda, hubiera dado cualquier cosa para traerla a mi casa, junto con la Juanita y el Cristián que son mis adoraciones del Refugio. Menos mal que a la Joaqui la adoptaron y la están cuidando de su distémper que ya está controlado y a punto de desaparecer. Pero Cristián y Juanita son perritos difíciles de regalar porq son viejitos y no muy lindos que digamos. Tengo esperanza en que este año se irán a un hogar donde los quieran mucho, como tantos que se han ido, como la Matilde que estuvo atropellada en mi casa, como el Chasqui, la Loba, la Dinka, y muchos otros que se han regalado desde que me integré a UAPAS.





Hay muchos refus con perrines esperando un hogar
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